Queridos hermanos en
Cristo, bien recibidos somos todos a este momento de especial contacto para
fortalecer la relación con Dios, precisamos sentirnos complacidos por actuar
conforme a la voluntad de Dios, realizando las prácticas que le son agradables,
muchas personas ignoran la importancia del fortalecimiento de la relación íntima
con Dios, pero en todo lugar existirá alguno de nosotros, los cristianos, que
les recordaremos que la vida es más bolita y con sentido cuando seguimos los
mandatos del Padre Celestial.
2 Timoteo 4:6-8 ¨ Yo ya
estoy próximo a ser sacrificado. El tiempo de mi partida está cercano.¨ - ¨ He
peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.¨ - ¨ Por lo
demás, me está reservada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez
justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su
venida.¨
Necesitamos tener en el
corazón, esa certeza que el Apóstol Pablo tenía, poco antes de anunciar su
muerte, el sentido de misión cumplida y la esperanza gloriosa, del pronto
retorno de Jesús, nosotros también deseamos exclamar como Pablo; ¨Señor, hemos
librado buena batalla, hemos cumplido la misión, por eso esperamos la corona de
la justicia que esta guardada para nosotros, la cual nos será entregada en el
gran día de tu retorno¨. Sin embargo, para lograr decir esta frase, nosotros
debemos haber vivido conforme a los principios bíblicos, al propósito de Dios,
porque si actuamos de manera distinta no tendrá sentido, ni efecto expresar las
palabras anteriormente dichas. Conservemos la fe y obediencia, para caminar el
recto rumbo a la salvación.
OREMOS:
Dios TODOPODEROSO, eres
Omnipotente, eres Omnipresente, alabamos tu nombre y de todo corazón hacemos
esta oración, agradeciéndote de antemano porque sabemos que cumplirás tus
promesas, tu que has preparado un lugar espectacular en el cielo para todos
nosotros, permítenos sentir lo que el Apóstol Pablo sitió, que es tener la
certeza de haber completado la misión, la seguridad de haber combatido un buen combate,
porque guardo la fe en Cristo Jesús, y resulto victorioso, por eso su
recompensa estaba guardada. Que también sea así para nosotros Señor, queremos
decirte que estamos ansiando ese gran momento de la pronta venida de Jesús,
cuando tendremos nuestra recompensa de vida eterna, para vivir a tu lado,
recordando tu acción en nuestras vidas, en este momento también suplicamos el
perdón de nuestros pecados, y pedimos fortaleza para seguir luchando hasta el
gran día del regreso de Jesús. Oramos en nombre de Jesucristo.
Amen.
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